La Real, Muy Ilustre, antigua y Noble Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora en la Consideración de sus Angustias y Soledad, Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y del Dulce Nombre de Jesús. Es una Hermandad católica de penitencia de la ciudad sevillana de Écija, es conocida popularmente como la “Hermandad de la Soledad o del Santo Entierro”. Su sede canónica radica en una capilla própia que tiene la Hermandad en la Iglesia del Carmen. Hace estación de penitencia todos los Sábado Santo por las calles de la ciudad, en el cortejo procesionan tres pasos, el primero el paso de la Quinta Angustia, seguido del Santo Entierro de Cristo, cuya urna de carey y plata es una de las joyas artísticas de la Hermandad y de la ciudad de Écija y por último cierra el cortejo el paso de Ntra. Sra. De la Soledad, en un paso de estilo ecijano

El primitivo título de la Hermandad fue: “Antigua y Notable Confraternidad de Nuestra Señora de la Soledad”. En el original de un reglamento para régimen interior y económico de la Hermandad, aprobado en su Cabildo general de 6 de Junio de 1.882, se la titula “Muy Ilustre Hermandad” y desde que, S.M. la Reina Isabel II, se dignó a aceptar el cargo de Hermano Mayor el 23 de Noviembre de 1.854, se le antepone el título de “Real”.

La sede de la Cofradía, se instauró en el Convento del Carmen Calzado de la observancia, cuya fundación data del año 1.429. Sus primitivas reglas fueron aprobadas por Decreto del Señor Provisor del Arzobispado de 15 de Julio de 1.573. Se posee el original de las que fueron aprobadas por el Cabildo de la Hermandad de 6 de Junio de 1.852, por las que ha venido rigiéndose. En el Cabildo de 1de Mayo de 1.892, se sintió la necesidad de reformarlas, nombrándose una comisión para ello, que redactó un proyecto que fue presentando a la Autoridad Eclesiástica, en otro Cabildo de 18 de Abril de 1.926, se inicia la necesidad de su reforma porque muchas de las disposiciones de las anteriores habían caído en desuso, en abril de 1930 se nombra una nueva comisión, pero cuyos trabajos no se conocen; en 28 de Febrero de 1.932 se designa nueva ponencia, para que lo haga acomodándolas a las nuevas disposiciones del Derecho Canónico y de las Autoridades Diocesanas. Una de las últimas redacciones de las reglas vio la luz gracias a una comisión reorganizadora nombrada de acuerdo con el decreto de la Vicaría General del Arzobispado de 15 de Enero de 1.944 y a iniciativa del entonces Señor Arcipreste y Cura Propio de la Parroquia de Santa María Nuestra Señora Don Francisco Domínguez Fernández.

El auge y prosperidad que debió tener de la Hermandad debió ser máximo, porque sin pasar mucho tiempo de la fundación, decidieron los hermanos a edificar una capilla propia, contigua al templo del Carmen para ello recibieron de Don Alonso de Góngora, la mitad de una capilla que tenía la advocación de Nuestra Señora de Consolación. Esta capilla propia, enriquecida con magnífico zócalo y mármoles y pavimento de igual clase, debío ya estar terminada al mediar el siglo XVIII.

Durante los siglos XVII y XVIII hubo muchos enfrentamientos con la Hermandad de la Virgen del Rosario de Santo Domingo hasta el punto de que fueron condenadas, por sentencias del Consejo de Castilla de 1786 y 1789, a abandonar la penitencia pública por: “los grandes escándalos y excesos que provocaban”. El 10 de enero de 1834 la Hermandad consiguió permiso real para reanudar esta práctica cada Viernes Santo.

Entre el siglo XIX y XX la Hermandad le supo imprimir a sus desfiles una solemnidad y lujo extraordinario, que atraían a numerosos forasteros que se trasladaban a la ciudad de Écija para contemplar su estación de penitencia, esta grandiosidad generaba un considerable desembolso, por lo que la escasez de recursos hacía que estas salidas no fueran anuales, la vida de la hermandad se reducía básicamente a los cultos internos, siendo pocos los años en que se efectuaba la estación de penitencia.

Hacia la mitad del siglo XIX el día de la estación de penitencia se traslada al sábado, tal y como se realiza actualmente.

En el año 1998 se le concedió a Ntra. Señora de la Soledad la Medalla de Oro de la ciudad de Ecija por parte del Consistorio de la ciudad, debido a las especiales circunstancias que concurren en la Sagrada Titular y Hermandad.

Al año siguiente, 1999 y en conmemoración del Jubileo de 2000 se vuelve a organizar el tercer y último Santo Entierro Magno del que tenemos constancia, el segundo fue en 1937.

Virgen de la Soledad de Écija

Esta virgen está rodeada de otra destacada obra de arte del siglo XVIII, como es la ráfaga, media luna y corona de plata de ley del artista Damián de Castro, siendo una verdadera joya y obra maestra de este platero cordobés.

La Virgen de la Soledad, cada Sábado Santo realiza su estación de penitencia en un paso de los llamados ecijanos, realizado en 1957 por el tallista Manuel Guzmán Bejarano de Sevilla. Sobre el mismo y a manera de canastilla se encuentra una antigua peana de considerable altura de madera tallada, dorada y policromada, atribuida a Pedro Duque Cornejo. En las cuatro esquinas del mismo y rodeando a la peana, se sitúan unos altos candelabros dorados de guardabrisas, de 16 luces, portados por arcángeles pasionistas realizados en madera tallada, policromada y estofada, atribuidos a Luisa Roldán.

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Salida procesional Sábado Santo. Semana Santa 2017.-